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domingo, 27 de febrero de 2011

El peligro de no atender las pesadillas

Tener una de vez en cuando es normal, pero de forma constante ya es un signo de algo más serio.

(www.neomundo.com.ar / Boletín UNAM-DGCS-102) Las pesadillas forman parte de los trastornos del sueño, por lo que las personas que las experimentan requieren atención profesional, señaló Socorro González Cossío, especialista de la Clínica de Trastornos del Sueño de la FM de la UNAM

Por lo general, las pesadillas están asociadas a situaciones de estrés psicosocial y casi siempre son consideradas eventos cotidianos sin consecuencias graves. De ahí que la demanda de ayuda profesional sea mínima.

"Forman parte de los trastornos del sueño, por lo que las personas que las experimentan requieren atención profesional desde las primeras veces que se experimentan", señaló Socorro González Cossío, especialista de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, ubicada dentro de las instalaciones del Hospital General de México.

"Las investigaciones indican que en algunos adultos se observa una relación entre la frecuencia de las pesadillas, el trastorno esquizotípico y límite de la personalidad, y otros desórdenes del estado de ánimo, de manera que el tratamiento sirve también para estos problemas", acotó

Por otra parte, "un estudio reciente reportó que es más probable que pacientes mujeres con depresión mayor, que además presentan pesadillas frecuentes, corran más riesgo de cometer suicidio que aquellas en las mismas condiciones, pero que no han tenido estos malos sueños; por ello, deben ser atendidos", abundó.

FUNCIÓN ADAPTATIVA DE LAS PESADILLAS
Puede afirmarse que las pesadillas tienen una función adaptativa. Si son recurrentes, generalmente indican sentimientos de temor, de ahí que se concluya que el sueño es un reflejo de nosotros mismos. Es una señal de acontecimientos que ocurren y deben ser tomados en cuenta.

Además, a la larga pueden causar insomnio, debido a los elevados niveles de ansiedad que desatan, así como un deterioro en el funcionamiento diurno, por la fatiga derivada de las interrupciones constantes durante la noche, que propician conductas antagónicas al sueño, como dejar las luces de la habitación encendidas por miedo a la oscuridad.

TERAPIAS EFECTIVAS
En ocasiones, los medicamentos no logran los efectos deseados. Por ello, luego de rigurosos estudios y documentación de sus resultados, los psicólogos han adoptado otras terapias efectivas.

Antes de aplicar un tratamiento cognitivo conductual, se debe hacer un buen diagnóstico y descartar que haya otros trastornos del sueño asociados, "como el llamado síndrome de apnea obstructiva, que puede provocar despertares con ansiedad y miedo; ello, con el fin de tratar ambas alteraciones.

Por otra parte, a veces las pesadillas se confunden con otras desórdenes como los terrores nocturnos, el desorden conductual MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o las parálisis del sueño", refirió.

Con las técnicas modernas no es necesario ir al fondo del evento traumático, sobre todo en pacientes que sufren estrés postraumático, sino únicamente entender el sueño y las emociones relacionadas para que su contenido terrorífico pueda ser manejado.
Uno de los primeros tratamientos utilizados fue la desensibilización sistemática, que incluye la exposición, una técnica que acerca a la persona al evento mediante una asociación establecida con un estímulo relajante.

"Se hace un contracondicionamiento y la exposición funciona para diluir o extinguir el choque emocional", explicó González Cossío.

Cabe mencionar que contra las pesadillas se han empleado otras técnicas cognitivas como el sueño lúcido, o la reorganización del sueño.

ALTERACIÓN DEL CONTENIDO
El tratamiento que ha dado mejores resultados en la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM consiste en un procedimiento de alteración del contenido de la pesadilla.
"Se alienta al paciente para que verbalice, describa y escriba detalladamente su sueño y, luego, a que cambie el contenido. Además, se le da entrenamiento en imaginación guiada para que figure un final diferente y repase la nueva versión.

Esta técnica se conoce como terapia de repaso en la imaginación (imagery rehearsal therapy o IRT, por sus siglas en inglés)", relató la especialista.

Se ha comprobado científicamente que la imaginación tiene grandes y significativos efectos en el sistema nervioso, incluso a nivel estructural; la habilidad para imaginar de forma voluntaria y controlada puede contribuir a la salud psicológica del individuo, igual que la capacidad para hacerlo de manera intrusiva y obsesiva tiende a ser perjudicial. "De ahí que la utilicemos para repasar en la vigilia los contenidos placenteros de la nueva historia", dijo González Cossío.

LAS PESADILLAS, MÁS FRECUENTES EN NIÑOS
Las parasomnias son desórdenes de la conducta durante el sueño; en ellas se ubican los trastornos del despertar, como sonambulismo y terrores nocturnos; los de transición sueño-vigilia, como alteraciones de los movimientos rítmicos y del hablar nocturno (somniloquia); las asociadas al sueño MOR o REM (rapid eye movement), como pesadillas y parálisis del sueño, y otras, como bruxismo (rechinar los dientes mientras se duerme) y enuresis (micciones incontroladas).

Las pesadillas también son parasomnias, y mientras en los adultos se asocian generalmente a estrés postraumático, en los niños se presentan a menudo como resultado del proceso de maduración del tallo cerebral.

Estudios indican que hasta 42 % de los infantes entre dos y tres años las padecen; el porcentaje disminuye hasta siete % en la adolescencia, y oscila entre cuatro y ocho % en la edad adulta.

"Son más frecuentes en niños, e incluso adolescentes sometidos a estrés psicosocial.

Aunque en sí mismas constituyen un trastorno del sueño, no representan una psicopatología. Lo que sí debe evaluarse, es si existe psicopatología asociada que las provoque", concluyó González Cossío.

Más información sobre ciencia y salud en www.neomundo.com.ar

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